Felix Dzerzhinsky

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…Actualmente, muchas personas adoran al ¨becerro de oro¨ que ha convertido sus almas humanas en almas de bestias…pero incluso aquí en la cárcel veo como arde la llama eterna, la llama está en mi corazón y en los corazones de los camaradas que sufren torturas, es el deseo indomable de libertad y de una vida plena. Mi camino sigue siendo el mismo, sigo odiando al mal como lo odiaba antes, luchando contra la injusticia, el crimen, la depravación, el alcoholismo, las guerras fratricidas, la opresión, el lujo excesivo, los burdeles donde la gente vende el cuerpo, el alma, o ambas cosas a la vez…luchando para purificar toda la suciedad de la vida moderna…

…Hoy como hace años, he oído y he sentido una llamada, esa llamada exige guerra, voluntad sin fisuras y trabajo incansable, y hoy a parte de esa idea, a parte de luchar denodadamente por la justicia, nada tiene ningún peso en la balanza de mis acciones…

…Es cierto que son pocos los que envidian la suerte de nuestro exilio, pero somos conscientes del futuro brillante de nuestra causa, nos damos cuenta de su poder, y de que la vida nos ha elegido para ser los combatientes por un futuro mejor, debemos fortalecernos física, mental y moralmente, esta causa está por encima de pequeñeces cotidianas, es una causa inmortal…

…¿Dónde se encuentra la manera de salir de este infierno de hoy en día, en el que la ley del lobo de la explotación, la opresión y la violencia domina? La salida está en la idea del socialismo, de la solidaridad, pero es necesario que sus defensores lleven la bandera en alto para que la gente pueda verla y seguirla, el socialismo debe dejar de ser sólo la previsión científica del futuro, debe convertirse en la antorcha que encienda la fe y la fuerza inquebrantable en los corazones…

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Mentes criminales

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“Los ataques a objetivos civiles (per se) posiblemente no sólo creen una contraproducente ola de repulsión tanto dentro de nuestro país como en el extranjero, sino que además aumentarán considerable el peligro de ampliar la guerra a China y la Unión Soviética. Sin embargo, la destrucción de esclusas y diques -si se lleva a cabo adecuadamente- puede ser prometedora. Se debe estudiar. Este tipo de destrucción no mata o ahoga a las personas. Al anegar el arroz, al cabo del tiempo se produce una vasta hambruna (más de un millón de personas) a menos que se suministren alimentos – que nosotros podemos ofrecer `en la mesa de negociaciones´”.

– John McNaughton, Secretario adjunto de Defensa para Asuntos de Seguridad Internacional, del gobierno de EEUU durante la guerra de Vietnam.

Sobre la cooperación (1923)/Lenin

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Me parece que no prestamos atención suficiente a la cooperativización. Es poco probable que todos comprendan que ahora, a partir de la Revolución de Octubre y a pesar de la NEP (por el contrario, en este sentido habría que decir: precisamente gracias a ella), el cooperativismo adquiere en nuestro país una importancia en verdad extraordinaria.

En los sueños de los viejos cooperativistas hay muchas fantasías; tantas que a menudo resultan cómicos. ¿En qué consiste esa fantasía? En que la gente no comprende la importancia fundamental, esencial, de la lucha política de la clase obrera por terminar con el dominio de los explotadores. Nosotros los hemos derrocado, y mucho de lo que parecía fantástico, incluso romántico y hasta trivial en los sueños de los viejos cooperativistas, se convierte en la realidad más evidente. En efecto, dado que la clase obrera es dueña del poder estatal, y que a ésta le pertenecen todos los medios de producción, sólo nos resta organizar a la población en cooperativas. La más elevada organización de los trabajadores en cooperativas permite que el socialismo que antes despertaba justificadas burlas, sonrisas y actitudes desdeñosas por parte de quienes estaban convencidos, y con razón, de la necesidad de la lucha de clases por el poder político, etc., logre por sí mismo su objetivo. Ahora bien, no todo los camaradas advierten la enorme importancia que adquiere ahora para nosotros el cooperativismo en Rusia. Con la NEP hicimos una concesión al campesino en su calidad de comerciante, una concepción al principio del comercio privado; precisamente de ello emana (al contrario de lo que algunos creen) la importancia fundamental de la cooperación. Lo que necesitamos, en síntesis es organizar en cooperativas a la población rusa, de modo lo suficientemente amplio y profundo durante el período de la NEP, pues ahora hemos encontrado el grado de conjugación de los intereses privados, de los intereses comerciales privados, con los intereses generales; los métodos de comprobación y control de los intereses privados por el Estado, el grado de su subordinación a los intereses generales, lo que antes constituyó un escollo para muchos socialistas. En efecto todos los grandes medios de producción en poder el Estado, y este poder en manos del proletariado, la alianza de éste con millones y millones de pequeños y muy pequeños campesinos, la garantía de que la dirección de estos últimos la ejerce el proletariado, etc.., ¿no representa acaso todo lo necesario para edificar la sociedad socialista completa partiendo del cooperativismo, sólo por medio de él, de ese cooperativismo al que antes tratábamos de mercantilista y que ahora bajo la NEP, merece también en cierto modo el mismo trato? Eso no es todavía la edificación de la sociedad socialista, pero sí todo lo imprescindible y suficiente para construirla.

Pues bien, esta circunstancia es desestimada por muchos de nuestros militantes dedicados al trabajo práctico. Entre nosotros se siente menosprecio por el cooperativismo, no se comprende su excepcional importancia, en primer lugar desde el punto de vista de los principios (la propiedad del Estado sobre los medios de producción), y en segundo lugar en lo que se refiere al paso a un nuevo orden de cosas, por el camino más sencillo, fácil y accesible para el campesino. Y en esto, una vez más, reside lo esencial. Una cosa es fantasear acerca de los diferentes tipos de asociaciones obreras necesarias para la construcción del socialismo, y otra aprender en la práctica a construirlo, de modo tal que cada pequeño campesino colabore en esta tarea. En esta etapa estamos, y es indudable que después de haber alcanzado la aprovechamos muy poco. Al pasar a la NEP nos excedimos, pero no porque dimos demasiada preeminencia al principio de la industria y el comercio libres, sino porque olvidamos la importancia del cooperativismo, no lo valoramos como corresponde, dejamos de pensar en su enorme significación en cuanto a los dos aspectos arriba indicados. Me propongo ahora conversar con el lector sobre lo que puede y debe hacerse en la práctica y en este momento, partiendo del principio del cooperativismo. ¿Con qué recursos es posible y necesario, desarrollar hoy el principio del “cooperativismo”, de modo tal que todos comprendan la importancia que tiene para el socialismo? Es necesario organizar el cooperativismo en el aspecto político, de suerte que no solo represente en todos los casos ciertas ventajas, sino que éstas sean de índole puramente material (del tipo de interés bancario, etc.). Se debe conceder a las cooperativas recursos del Estado, superiores aunque sea en pequeña medida a los que se otorgan a las empresas privadas, elevándolos incluso hasta el nivel de los que se destinan a la industria pesada, etc.

Todo régimen social necesita, para surgir, del apoyo financiero de una clase determinada. Huelga recordar los centenares de millones de rublos que contó el nacimiento del capitalismo “libre”. Ahora debemos comprender, para obrar en consecuencia, que el régimen social al que hoy debemos prestar un apoyo extraordinario es al régimen cooperativo. Pero hay que apoyarlo en el verdadero sentido de la palabra, es decir, que no basta con una ayuda similar a la que se presta a cualquier intercambio de tipo cooperativo, sino que se trata de fortalecer un intercambio basado en el cooperativismo, en el cual deben participar en forma efectiva las auténticas masas de la población. Entregar una prima al campesino que participa en el intercambio cooperativo es sin duda acertado, pero al mismo tiempo es preciso comprobar hasta qué grado esa participación es consciente, qué valor tiene: esta es la clave del problema. Cuando un cooperativista llega a una aldea y organiza allí un almacén cooperativo, la población, a decir verdad, no participa; pero al mismo tiempo, y guiada por su propio interés, se apresurará a intentarlo.

Este problema tiene también otro aspecto. Nos queda muy poco por hacer, desde el punto de vista de un europeo “civilizado” (ante todo que sepa leer y escribir), para que la población entera participe, no de manera pasiva, sino activa en las operaciones de las cooperativas. A decir verdad nos resta “sólo” una cosa: lograr que la población sea tan “civilizada” como para comprender las ventajas que representa la participación de todos en las cooperativas, y para que se organice para ello. “Sólo” eso. Ninguna otra clase de sabiduría necesitamos ahora para al socialismo. Mas, para realizar eso “sólo” es preciso una verdadera revolución, una etapa completa de desarrollo cultural de la masa del pueblo. Por lo mismo nuestra norma debe ser: limitar al mínimo posible las elucubraciones y los artificios. En este sentido la NEP es ya un progreso, pues se adapta al nivel del campesino más corriente y no reexige nada superior. Pero para lograr que, a través de la NEP, el conjunto de la población tome parte en las cooperativas, es necesaria toda una época histórica, que en el mejor de los casos recorreremos en uno o dos decenios. Será una época histórica particular, pero sin pasar por ella, sin terminar con el analfabetismo, sin lograr un grado suficiente de comprensión, sin obtener de la población que se acostumbre en cierta medida a recurrir a los libros –brindándole la base material para ello-; sin asegurarla, por ejemplo, y en cierta medida contra las malas cosechas, el hambre, etc., no podremos alcanzar nuestro objetivo. Todo depende ahora de que todo este impulso y entusiasmo revolucionarios que hemos revelado con suficiente amplitud y coronado con un éxito completo, seamos capaces de combinarlo con la habilidad necesaria para ser (aquí estoy casi dispuesto a decirlo) un mercader inteligente e instruido, lo que basta para ser un buen cooperativista. Cuando hablo de esta habilidad, entiendo a un mercader culto. Que lo recuerden bien los rusos o simplemente los campesinos que piensan: el que comercia es capaz de ser comerciante. Esto es por completo equivocado. Es cierto que lo hacen, pero de ahí a ser un comerciante culto hay mucha distancia. Comercian al estilo asiático, mientras que para convertirse en un buen comerciante es necesario hacerlo a la europea. Y de esto los separa toda una época.

Termino: el cooperativismo se basa en una serie de privilegios económicos, financieros y bancarios; en esto debe consistir el apoyo de nuestro Estado socialista al nuevo principio según el cual debe organizarse la población. Esto sólo en líneas generales, puesto que aún queda por determinar y enumerar en detalle el aspecto práctico del problema; es decir, que es preciso encontrar qué forma tendrán las “primas” (y condiciones de entrega) que concederemos por el trabajo realizado en pro de las cooperativas, forma que nos permita prestar ayuda suficiente a las cooperativas y preparar cooperativistas cultos. Ahora bien, el régimen de cooperativistas cultos, cuando existe la propiedad social sobre los medios de producción y cuando el proletariado ha triunfado como clase sobre la burguesía, es el régimen socialista.

Siempre que escribí algo acerca de la nueva política económica, cité mi artículo de 1918 acerca del capitalismo de Estado. Esto, en más de una ocasión, despertó dudas entre algunos camaradas jóvenes, dudas que giraban en torno de cuestiones políticas abstractas. Creían que no se debía calificar de capitalismo de Estado a un régimen en que los medios de producción pertenecen a la clase obrera y en el que ésta es dueña del poder estatal. Sin embargo no advertían que utilicé la formulación “capitalismo de Estado”, en primer lugar para establecer la vinculación histórica entre nuestra posición actual y la adoptada en la polémica contra los llamados comunistas de izquierda; también demostré entonces que el capitalismo de Estado sería superior a nuestra economía actual; lo importante para mí era establecer la continuidad entre el capitalismo de Estado corriente y aquel otro no común, incluso extraordinario en exceso, al que hice referencia cuando introduje al lector en la nueva política económica. En segundo lugar, para mí siempre tuvo importancia el objetivo práctico. Y en relación con nuestra política económica, este consistía en obtener concesiones, las cuales, sin duda alguna, en las condiciones imperantes entre nosotros, representaría un tipo puro de capitalismo de Estado.

Pero hay otro aspecto, según el cual podríamos necesitar el capitalismo de Estado, o por lo menos trazar un paralelo con él. Se trata del cooperativismo.

Es indudable que éste, en las condiciones del Estado capitalista, representa una institución capitalista colectiva. Tampoco hay duda de que en las condiciones de nuestra actual realidad económica, cuando unimos las empresas capitalista privadas –siempre sobre la base de la tierra socializada y sólo bajo el control del poder del Estado, que pertenece a la clase obrera- con las de tipo efectivamente socialista (cuando tanto los medios de producción como el suelo en que se halla la empresa y toda ella en conjunto pertenecen al Estado), surge el problema de un tercer tipo de empresas, que antes en lo que se refiere a los principios en que se basaban, no eran independientes, es decir: las empresas cooperativas. En el capitalismo privado, las empresas cooperativas se diferencian de las capitalistas por ser colectivas en vez de privadas. En el capitalismo de Estado, las empresas cooperativas se diferencian de las capitalistas estatales, en primer lugar porque son empresas privadas, y en segundo lugar, porque son colectivas, pero no de las socialistas, siempre y cuando la tierra y los medios de producción pertenezcan en ellas al Estado, es decir a la clase obrera.

Esta circunstancia no la tenemos suficientemente en cuenta cuando discutimos sobre el cooperativismo. Olvidamos que éste adquiere en nuestro país, debido a la peculiaridad de nuestro régimen estatal, una importancia en verdad excepcional. Si dejamos a un lado las concesiones, que por cierto no han alcanzado en el país un desarrollo importante, bajo nuestras condiciones, la cooperativización coincide a cada paso con el socialismo.

Me explicaré: ¿en qué consiste el carácter fantástico de los planes de los viejos cooperativistas, comenzando por Roberto Owen? En que soñaban con la transformación pacífica de la sociedad moderna mediante el socialismo sin tener en cuenta problemas tan fundamentales como el de la lucha de clases, la conquista del poder político por la clase obrera, el derrocamiento de la dominación de la clase de los explotadores. Y por eso tenemos razón cuando afirmamos que ese socialismo “cooperativo” es pura fantasía, algo romántico y hasta trivial, pues sueña con transformar, mediante el simple agrupamiento de la población en cooperativas, a los enemigos de clase en colaboradores de clase, o a la guerra de clases en paz de clases (la llamada paz civil).

Es indudable que teníamos razón a la tarea fundamental de la actualidad, ya que sin la lucha de clases por el poder político del Estado no se puede llegar al socialismo.

Pero fíjense cómo ha cambiado ahora la situación, debido a que el poder del Estado está en manos de la clase obrera, a que el poder político de los explotadores ha sido derrocado y todos los medios de producción (excepto los que el Estado obrero, en forma voluntaria por cierto tiempo y sujetos a determinadas condiciones, cede a los explotadores) están en poder de la clase obrera.

Ahora tenemos el derecho de afirmar que para nosotros el simple desarrollo de la cooperativización se identifica (salvo la “pequeña” excepción indicada más arriba) con el desarrollo del socialismo y al mismo tiempo nos vemos obligados a reconocer que se ha producido un cambio radical en todos nuestros puntos de vista sobre el socialismo. Este cambio radical consiste en que antes nuestro objetivo fundamental era, y así debía ser, la lucha política, la revolución, la conquista del poder, etc. Mientras que ahora el centro de gravedad cambia hasta desplazarse hacia la organización pacífica del trabajo “cultural”. Y hasta diría que este centro de gravedad habría que desplazarlo en nuestro país hacia la instrucción, si las relaciones internacionales no nos obligaran a luchar en escala mundial por nuestras posiciones. Pero si dejamos esto a un lado y nos limitamos a nuestras relaciones económicas interiores, en realidad el centro de gravedad se reduce hoy a la labor de educación.

Tenemos ante nosotros dos tareas principales, que representan toda una época. Una reorganizar nuestro aparato, que no sirve en absoluto, y que tomamos íntegramente de la época anterior; en cinco años de lucha nada serio logramos en este aspecto y no podía ser de otro modo. La segunda tarea es el trabajo cultural entre los campesinos, cuyo objetivo económico es precisamente el cooperativismo. Si pudiéramos organizar en cooperativas a toda la población, podríamos decir que nos afirmamos con ambos pies en una base socialista. Pero organizar a toda la población en cooperativas requiere de los campesinos (es decir de esa inmensa masa de la población) tal grado de cultura, que sin una completa revolución cultural esa organización total es imposible.

Nuestros adversarios nos han dicho más de una vez que emprendemos una obra descabellada, cuando nos imponemos implantar el socialismo en un país de insuficiente cultura. Pero se equivocan cuando afirman que comenzamos, no en el orden debido según la teoría (de toda clase de pedantes); olvidan que entre nosotros la revolución política y social precedió la revolución cultural, a esa revolución ante la cual, a pesar de todo, nos encontramos ahora.

Esta revolución cultural es hoy suficiente para que nuestro país se convierta en socialista, pero presenta increíbles dificultades, tanto en el aspecto puramente cultural (pues somos analfabetos) como en el material (pues para ser cultos es necesario cierto desarrollo de los medios materiales de producción, es indispensable determinada base material)

Referencias

https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oe3/lenin-obras-3-3.pdf

Sobre la organización/Carlos Marighella

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En el interior de las organizaciones brasileñas revolucionarias, se oponen dos concepciones acerca del trabajo de masas y las relaciones con el pueblo. Una de ellas es defendida por las organizaciones que parten de las reivindicaciones inmediatas y, de esta forma, pretenden conquistar a las masas para la revolución. Pero la dictadura militar no admite la lucha reivindicativa. Lo prohíben los decretos y las leyes de excepción, y ahí está el ejército para hacer respetar esa prohibición. La dictadura no vacila en disparar sobre los manifestantes en las calles. Las organizaciones que se limitan al trabajo de masas, y utilizan la lucha reivindicativa, queriendo convertirla en lucha política, están reducidas a la impotencia, debido a la superioridad militar del enemigo. La otra concepción es la de aquellas organizaciones que se colocan desde un principio en el terreno de la lucha armada, y que cuentan con una cierta potencia de fuego. Alrededor de ellas, cuyo número va en aumento, la masa se agrupa, construye su unidad, marcha hacia la toma del poder. El movimiento de masas debe tener en cuenta el crecimiento de la lucha armada, puesto que no puede subsistir si no se apoya en una potencia de fuego, suya o de otros grupos revolucionarios. No se nos puede acusar de despreciar el trabajo de masas por seguir esta concepción.

Nosotros ignoramos la separación entre lo militar y lo político, en la guerra revolucionaria brasileña no hay comisarios políticos que orienten a los cuadros militares. Todos los miembros de la organización son necesariamente, al mismo tiempo, dirigentes políticos y cuadros militares. Aquellos que no lleguen a ser lo uno y lo otro, simultáneamente, no llenan las condiciones requeridas. El problema no es distinto si se trata de militantes del frente de masas, o de aquellos del frente logístico. Para seguir el ritmo de desarrollo de la organización, los militantes deben adquirir, tanto conocimientos políticos como militares.

Nunca la estructura orgánica precede a la acción o la revolución. La acción es lo que produce la vanguardia. Algunos miembros piensan que nuestra Organización ya está constituida, perfecta y acabada. Tal pensamiento no es correcto. Nuestra organización se irá edificando a medida que la acción crezca. Los líderes de nuestra organización no puede provenir de elecciones. Los líderes surgen de la acción y de la confianza despertada por su participación personal en las acciones. Todos somos guerrilleros, terroristas y atracadores y no hombres que dependen de los votos de otros revolucionarios o cualquier persona para llevar a cabo el deber de la revolución. El centralismo democrático no se aplica a organizaciones revolucionarias como la nuestra. En nuestra organización se aplica la democracia revolucionaria. Y la democracia revolucionaria es el resultado de la confianza en el papel desempeñado por la acción revolucionaria de los que participan en la acción revolucionaria.

Referencias

http://www.cedema.org/uploads/ALN-1969-11.pdf

https://www.marxists.org/portugues/marighella/1969/08/sobre.htm

El canto del Petrel/Máximo Gorki

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Por encima del plateado océano el viento está reuniendo nubes tormentosas,  entre las nubes y el mar vuela orgulloso el Petrel, como el surco de un rayo negro.

Sus alas acarician las olas, entonces, asciende como una flecha cortando las nubes y gritando con ferocidad, mientras las nubes sienten el éxtasis del ave en su valiente clamor.

¡En ese grito resuena el ansia por la tempestad! Resuena la llama de su pasión, de su ira, de su confianza en el triunfo.

Las gaviotas están gimiendo de terror, gimiendo y precipitándose sobre las aguas, con mucho gusto ocultarían su temor en las oscuras profundidades del océano.

 Los somormujos también están gimiendo, no es para ellos el éxtasis indescriptible de la lucha: el estruendo de los truenos les asusta.

Y los tontos pingüinos se encogen con timidez en las grietas de las rocas, mientras que sólo el Petrel  vuela orgulloso y libre sobre el océano, sobre la espuma de plata de las aguas.

Cada vez más bajas, cada vez más negras, se hunden las nubes en el mar, y el canto de las olas crece y  se levantan en su anhelo de encontrarse con el trueno.

Retumba el trueno, ahora  las aguas luchan ferozmente contra el viento, que enfurecido las agarra en un abrazo inquebrantable, lanzando la masa esmeralda hasta hacerla añicos contra los acantilados.

Como un relámpago negro, vuela y chilla el Petrel, atravesando las nubes tormentosas como una flecha, penetrando velozmente en la profundidad de las aguas.

Él se lanza como un demonio, el demonio negro de la tempestad, a veces riendo, a veces  sollozando… riéndose de la tormenta y llorando de alegría.

En el estruendo de los truenos el sabio demonio escucha un susurro de agotamiento y sabe que la tormenta va a morir, que el sol saldrá triunfante, ¡el sol siempre sale triunfante!

Las aguas rugen, los truenos retumban, furiosas llamaradas de luz caen sobre el océano hirviente y los dardos de fuego son capturados y extinguidos por las aguas, mientras los reflejos serpentinos, se retuercen, expiran, en la profundidad.

¡Es la tormenta! ¡La tormenta se está desatando!

Aún el valiente Petrel vuela orgulloso entre los relámpagos, sobre el tremendo  y embravecido océano, y su grito resuena exultante, como una profecía de triunfo:

¡Deja que se desate con toda su furia!

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*Escrito en 1901 intentando esquivar la censura del imperio zarista, su publicación acarrearía la detención temporal del autor, y se convertiría en una de las piezas favoritas de Lenin.

L. A. Blanqui

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¨Cuando un hombre sincero deja a un lado el espejismo fantástico de los programas y las brumas del Reino de Utopía, deja la novela romántica para entrar en la realidad, cuando habla en serio y prácticamente, – desarmar a la burguesía y armar al pueblo: estas son las primeras necesidades, los únicos signos de la salud de la revolución- oh! entonces, la indiferencia se desvanece, y un largo aullido de furia recorre Francia de un extremo a otro. ¡Sacrilegio! ¡Parricidio! ¡Hidrofobia! Hay alboroto, la furia se desata sobre ese hombre; él es condenado a los dioses infernales por haber pronunciado modestamente las primeras palabras de sentido común. Las revolución solicita a hombres que tengan fe en ella, dudar de su triunfo es ya traicionarla, es a través de la lógica y la audacia que uno la lanza y la salva, si careces de estas cualidades tus enemigos las tendrán sobre ti, ellos verán solo una cosa en tu debilidad- la medida de sus propias fuerzas, y su coraje crecerá en proporción directa con tu timidez.¨

De cómo Europa subdesarrolló a África/Walter Rodney

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Es necesario prestar atención a una de las consecuencias más importantes del colonialismo en el desarrollo africano, que es el efecto de retraso en el crecimiento de los africanos como especies físicas. El colonialismo creó condiciones que dieron lugar no sólo a la hambruna periódica, sino a la desnutrición crónica, la malnutrición y el deterioro en el cuerpo del pueblo africano. Si tal declaración suena tremendamente extravagante, es sólo porque la propaganda burguesa ha condicionado incluso a los africanos para creer que la malnutrición y el hambre fueron el destino natural de los africanos desde tiempo inmemorial. Un niño negro con una caja torácica transparente, cabeza enorme, estómago hinchado, ojos saltones, y brazos y piernas como ramas, fue el cartel favorito de la gran operación de caridad británica conocida como Oxfam. El cartel representa un caso de kwashiorkor (desnutrición maligna extrema). Oxfam pide a la población de Europa para salvar a los niños hambrientos de África y Asia del kwashiorkor y otros males. Oxfam nunca molestó sus conciencias diciéndoles que el capitalismo y el colonialismo crearon el hambre, el sufrimiento y la miseria de los niños en primer lugar. Hay un excelente estudio del fenómeno del hambre a escala mundial por un científico brasileño, Josué de Castro, incorpora una cantidad considerable de datos sobre las condiciones de alimentación y salud entre los africanos en su estado independiente pre-colonial o en las sociedades no afectadas por las presiones capitalistas; y luego hace comparaciones con las condiciones coloniales. El estudio indica convincentemente que la dieta africana antes era más variada, que se basaba en una agricultura más diversificada de lo que era posible bajo el colonialismo. En cuanto a las deficiencias nutricionales específicas, aquellos africanos que más sufrieron bajo el colonialismo fueron aquellos que fueron traídos más plenamente hacia la economía colonial: es decir, los trabajadores urbanos.
Los que han estudiado las condiciones nutricionales de los africanos “primitivos” en el África tropical son unánimes en afirmar que no muestran signos clínicos de deficiencia en la dieta. Una de las indicaciones más llamativos de la superioridad de la dieta indígena africana es el magnífico estado de los dientes. Una de las investigaciones entre los seis grupos étnicos en Kenia no pudo encontrar un solo caso de la caries dental, ni una sola deformación del arco dental. Pero cuando esas mismas personas fueron trasplantadas y sometidas a la dieta “civilizada”, disponible bajo el colonialismo, sus dientes comenzaron a decaer en seguida.

Los capitalistas desinformaron y maleducaron a los trabajadores en las metrópolis hasta el punto de convertirlos en aliados de la explotación colonial. Al aceptar ser guiados como ovejas, los trabajadores europeos estaban perpetuando su propia esclavitud a los capitalistas. Ellos dejaron de buscar el poder político y se contentaron con la negociación de los pequeños aumentos salariales, que fueron por lo general compensados por el aumento del costo de vida. Dejaron de ser creativos y permitieron que la decadencia cultural burguesa les sobrepasara. No pudieron ejercer un juicio independiente sobre los grandes temas de la guerra y la paz, y por lo tanto terminaron sacrificando no sólo a los pueblos coloniales, sino también a sí mismos.

* Walter Rodney fue un destacado historiador, académico y militante revolucionario de Guyana, muerto en 1980 tras la detonación de un explosivo instalado en un walkie talkie.

Referencias

https://www.marxists.org/subject/africa/rodney-walter/index.htm

Contra la deuda/ Thomas Sankara

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  • Discurso pronunciado tres meses antes de ser asesinado durante un golpe de Estado respaldado por Francia en 1987.

Consideramos que la deuda se ha de analizar empezando por su origen. Los orígenes de la deuda se remontan a los orígenes del colonialismo, quienes nos han prestado el dinero son los mismos que nos colonizaron, son los mismos que gestionaban nuestros Estados y nuestras economías, son los colonizadores los que endeudaron a África con los prestamistas, sus hermanos y primos. Nosotros somos ajenos a esa deuda, por lo tanto no podemos pagarla.

La deuda es el neocolonialismo o los colonialistas transformados en ¨asistentes técnicos¨, en realidad, deberíamos decir asesinos técnicos, y son ellos los que nos propusieron las fuentes de financiación, los prestamistas o ¨proveedores de fondos¨. Una expresión que se emplea cada día como si hubiera hombres cuya ¨provisión¨ fuera suficiente para crear el desarrollo en otros países. Estos prestamistas nos fueron aconsejados, recomendados. Nos presentaron dossieres y montajes financieros fantásticos. Nos endeudaron por cincuenta años, sesenta años, y más aún. Es decir, nos han llevado a comprometer a nuestros pueblos durante cincuenta años o más.

La deuda en su forma actual es una reconquista de África sabiamente organizada, para que su crecimiento y su desarrollo respondan a unos niveles, a unas normas que nos son totalmente extrañas, de manera que cada uno de nosotros se convierta en un esclavo financiero, es decir, simplemente un esclavo de quienes han tenido la oportunidad, la astucia, la trapacería de invertir sus fondos en nuestros países con la obligación de que los reembolsemos.

La deuda no puede ser reembolsada porque, en primer lugar, si no pagamos, los prestamistas no se van a morir, estamos seguros de esto, en cambio, si pagamos, somos nosotros los que vamos a morir. Estamos seguros igualmente de ello. Nosotros no podemos reembolsar la deuda porque no somos responsables de ella, no podemos pagar la deuda, porque al contrario, nos deben lo que las mayores riquezas nunca podrán pagar, esto es, la deuda de sangre. Es nuestra sangre la que ha sido derramada.

Cuando hoy  nos hablan de crisis económica, se olvidan de decirnos que la crisis no llegó de forma súbita, la crisis existe de siempre y se irá agravando cada vez que las masas populares sean mas conscientes de sus derechos frente a sus explotadores. Nos piden ahora que seamos cómplices de la búsqueda de un equilibrio, equilibrio a favor de los que tienen el poder financiero, equilibrio en detrimento de nuestras masas populares. ¡No! Nosotros no podemos ser cómplices. ¡No! Nosotros no podemos acompañar a los que chupan la sangre de nuestros pueblos y viven del sudor de nuestros pueblos. Nosotros no podemos acompañarlos en sus maniobras asesinas. No se trata por tanto de una provocación, yo querría que con sensatez nos propusieran soluciones, querría que nuestra conferencia adoptara la necesidad de decir con claridad que no podemos pagar la deuda. No con un espíritu belicoso, belicista. Esto es para evitar que nos hagamos asesinar aisladamente. Si Burkina Faso, solo, se negara a pagar la deuda, ¡ yo no estaré presente en la próxima conferencia!, en cambio, con el apoyo de todos, que mucho necesito, con el apoyo de todos podríamos evitar pagar, y evitando el pago podríamos dedicar nuestros magros recursos a nuestro desarrollo. Producir en África, transformar en África y consumir en África. Produzcamos lo que necesitamos y consumamos lo que producimos en lugar de importarlo.

Burkina Faso vino a exponer aquí la ¨cotonada¨, producida en Burkina Faso, tejida en Burkina Faso, cosida en Burkina Faso para vestir a los burkineses. Mi delegación y yo mismo somos vestidos por nuestros tejedores, nuestros campesinos. No hay ni un solo hilo que provenga de Europa o de América. No organizo un desfile de moda sino simplemente quiero decir que debemos aceptar vivir como africanos, es la única manera de vivir libre y de vivir con dignidad. ¡Patria o muerte, venceremos!

Referencias

Sankara, Thomas (2012). La patria o la muerte: textos y discursos de Thomas Sankara. Barcelona: Edicions Pravda

Hacia un nuevo realismo /Josep Renau

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¨Con el Surrealismo la representación humana aparece. Pero el espectáculo que ofrece tal intento de humanizar el arte, es sumamente deprimente: el Surrealismo no resucita al hombre, lo desentierra simplemente. El hombre surrealista es el cadáver que pasea cínicamente las lacras horrendas de su corrupción, con la insolencia frenética de un mundo que se resiste a seguir el destino implacable de su desaparición histórica.

En todo el arte contemporáneo no queda del hombre más que un fantasma que no se resigna a morir definitivamente.

La historia de la plástica moderna en esta etapa de la deshumanización, es la historia de la derrota del hombre sobre el intento de transmutar su condición humana en valores abstractos.

El artista, sonámbulo de la libertad en un ambiente cuajado de mitos y espejismos, quiso buscar de por sí y para sí la piedra filosofal de la vida.

Pero esta posición del arte, que erige sus valores como negación del propio mundo en que convive —sobreentendiendo el drama subjetivo del artista como coartada lógica para rehuir la convivencia con una realidad social pervertida y falsa—, no puede mantenerse por más tiempo, porque el subsuelo del ámbito social se estremece ya con profundo dinamismo, que aflora a la superficie, que resquebraja la superestructura yerta de la sociedad capitalista.

El hombre alza de nuevo su voluntad de ser ante la historia, más potente y lleno de razón que nunca. El canto épico resuena de nuevo en el pecho de los pueblos que se alzan por su derecho a la vida y a la libertad, frente a la mascarada trágica de los imperialismos en agonía que oponen la fuerza bruta al libre desarrollo de la humanidad y de la historia. Los dolores del mundo han alumbrado a un hombre nuevo que emerge con potencia geológica, cargado de destino en su albur inmaculado. Y este hombre es el que nace cada día en las trincheras de la lucha contra la antihistoria, es el que cae desangrado sin más gloria ultraterrena que la de haber sentido correr la historia viva por sus venas.

Y caen verticalmente los mitos, las torres de marfil, ante la magnificencia de este drama humano de amor y de odio, de abnegación y menosprecio. El artista queda perplejo ante la situación. El desconcierto produce en su ánimo un primer impulso de temor instintivo por la integridad de su individualidad, por los destinos del arte mismo. Pero el individualismo y el escepticismo están heridos de muerte, porque la dura experiencia le ha convencido de que el problema de la libertad es utópico e insoluble dentro del universo individual, que su solución plena implica una finalidad común y colectiva de todos quienes trabajan y luchan a su alrededor. Y comienza a abandonar su enrarecido reducto para incorporarse a la comunidad viril que le ofrece una aurora esplendorosa de fertilidad.¨

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* Fragmento extraído del nº 3 de  la revista ¨Nueva Cultura¨, Valencia, 1937

Ocupación y genocidio cultural de Puerto Rico/Filiberto Ojeda

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El Ejército Popular Boricua-Macheteros, durante décadas, ha luchado por la independencia de nuestra patria dando fiel seguimiento a esa tradición de lucha que, como ya hemos expresado, es el legado y continuidad histórica de todos los grandes revolucionarios boricuas que durante siglos nos han precedido. El colonialismo yanqui, la total ausencia de soberanía, y la existencia de una  burguesía compradora y lumpen que está en dependencia de la metrópoli colonial, constituyen los elementos básicos que los puertorriqueños tenemos que derrotar. Los objetivos de la aplicación de las políticas coloniales con relación a la economía nacional puertorriqueña, la educación, y de control sobre todos los medios de comunicación, les ha permitido, además de apoderarse criminalmente de todo lo que nuestro pueblo es capaz de producir, aplicar políticas destructivas de todo sentido de puertorriqueñidad, y de manera muy particular, afectar la psiquis de los puertorriqueños creando inseguridad tanto individual como colectiva en nuestra población. Si alguna nación del mundo pudiera servir como comprobación de las teorías de Frantz Fanon, ese es nuestro pueblo.

Decía Fanon: ¨El colono hace la historia y sabe que la hace. Y como se refiere constantemente a la historia de la metrópoli, indica claramente que está aquí como prolongación de esa metrópoli. La historia que escribe no es, pues, la historia del país al que despoja, sino la historia de su nación en tanto que esta piratea, viola y hambrea. La inmovilidad a la que está condenado el colonizado no puede ser impugnada sino cuando el colonizado decide poner término a la historia de la colonización, a la historia del pillaje, para hacer existir la historia de la nación, la historia de la descolonización.¨

Las explicaciones de Fanon están orientadas a demostrar lo que es la violencia del colonizado como fuerza liberadora; violencia que, en ocasiones, ha sido llevada a cabo sin contemplaciones ni remordimientos por los pueblos colonizados que así se han expresado, tanto en África como en América. El imperialismo colonialista norteamericano, por su aplicación de políticas genocidas y destructivas de la personalidad del pueblo de los puertorriqueños, al día de hoy ha logrado crear a un puertorriqueño con una profunda dosis de violencia reprimida cuya explosión, al darse, sería completamente incontenible.

Nuestro pueblo no es diferente a ningún otro pueblo del mundo. La reacción de otros pueblos, si fueran sometidos a condiciones similares a las nuestras, habría de ser la misma que los puertorriqueños demostramos. Sin embargo, las condiciones aplicadas por los colonialistas yanquis en Puerto Rico han sido muy diferentes a lo que ha sido la experiencia de explotación en la casi totalidad de naciones coloniales que han existido. En nuestro país, el objetivo ha sido, por un lado, lograr la desaparición de la resistencia mediante la aplicación de políticas orientadas hacia el genocidio cultural, que es sinó- nimo de la destrucción de la personalidad del pueblo puertorriqueño como tal, y por el otro, crear un estado total de dependencia económica y psicológica para, dadas las circunstancias, poder sobrevivir. El comienzo de dicha política genocida fue en el momento en el cual los colonialistas yanquis demostraron su enorme poderío militar, aplicando una política puramente terrorista orientada hacia la intimidación más brutal de nuestra población. Esa fue una invasión ejecutada en contra de un pueblo que ya tenía arraigadas las tendencias coloniales en su conciencia, gracias a casi cuatrocientos años de colonialismo español y, por ende, todos los padecimientos inherentes a los pueblos sometidos a la barbarie del colonialismo, particularmente cuando su población indígena fuera totalmente eliminada. Todas las políticas yanquis impuestas por la fuerza sobre nuestro pueblo llevaban esa línea de orientación genocida. Es por eso que, además de destruir toda la economía boricua tendiente a lograr una autosuficiencia para la supervivencia y, en su lugar, institucionalizar una economía totalmente dependiente y en manos de los capitalistas yanquis, hicieron todo lo posible por destruir nuestras raíces culturales imponiendo una educación orientada hacia la eliminación del idioma español y su suplantación por el inglés. Eliminaron e imposibilitaron la enseñanza de nuestra verdadera historia, que contenía sólidos ejemplos de orientación libertaria, y la sustituyeron por la historia de Estados Unidos al igual que la introducción forzada y metódica de las costumbres y estilos de vida pertenecientes al pueblo de Estados Unidos. Aplicaron una política de emigración forzada, ya desde principios del siglo xx, política que condujo a miles de boricuas  no solo hacia el territorio de la metrópoli para hacer los trabajos más duros y menos remunerados, sino también a lugares tan distantes como Hawai e Islas Filipinas. Eliminaron todos los mecanismos de gobierno que, con la autonomía lograda por los puertorriqueños poco antes de su invasión, colocaba en manos puertorriqueñas importantes renglones de la administración militar del país, para imponer una copia colonial de los mecanismos de gobierno yanquis, bajo la fachada de democracia. El terror constantemente ejecutado mediante políticas represivas cuyos propósitos han sido los de impedir y eliminar toda tendencia libertaria de nuestra nación y de verdadera justicia social, ha sido una constante desde el mismo momento en que invadieron nuestro suelo, hasta el presente. El hecho de implantar en la conciencia y subconciencia de los puertorriqueños la idea de que sin los yanquis todos nos moriríamos de hambre es terrorismo psicológico cuya ejecución fue premeditadamente planificada; terrorismo es infundir miedo a ser reprimido y encarcelado por el mero hecho de ser poseedor de una bandera puertorriqueña en tu hogar; terrorismo es el desarraigar a los puertorriqueños de lo que es su esencia como seres humanos, de su historia, de la hermandad de quienes como tú comparten tu entorno geográfico e historia común; terrorismo es el obligar a los niños a estudiar en un idioma extraño, y a su vez humillar a quienes rechazaban esa criminal tendencia; terrorismo es obligar a una juventud puertorriqueña a pelear en guerras contra pueblos inocentes que ningún daño han hecho a los puertorriqueños; terrorismo es controlar y decidir sobre quién entra o no a Puerto Rico, la imposición de una Corte Federal que se impone sobre la local, decidir quién puede o no establecer una estación radial o televisiva, o prensa y, a su vez definir su contenido; terrorismo es convertir a nuestro pueblo en conejillo de Indias para experimentar con medicamentos cuyos efectos son desconocidos, lanzar sobre nuestras montañas agentes químicos, como el agente naranja, para luego utilizarlos contra otros pueblos indefensos; terrorismo es convertir a nuestra isla de Vieques en un centro de entrenamiento para la Marina de Guerra yanqui y utilizarla como polígono de tiro al blanco sin tomar en consideración a nuestra población allí residente. La lista sobre acciones terroristas cometidas contra nuestro pueblo es interminable. Todas han tenido un efecto extremadamente nocivo sobre la calidad de vida de los puertorriqueños, y muy particularmente con relación a los daños psicológicos. Es por eso que la cifra de puertorriqueños que sufre de algún tipo de desorden mental o enfermedad se encuentra entre los niveles más elevados del mundo. Sin embargo, ninguno de los crímenes cometidos contra nosotros han podido disuadir a nuestro pueblo de aprender de una historia que, para todos los elementos prácticos ha sido difundida casi clandestinamente, pues en ningún momento el oficialismo ha hecho esfuerzos para que nuestra juventud tenga conocimiento pleno de nuestra herencia cultural, de nuestra tradición de lucha.

http://www.elperroylarana.gob.ve/images/libros-pdfs/Escritos_macheteros.pdf